Acoso cibernético :el enemigo sigiloso de los padres
Gleysamer Terán / ECS
El ciberbullying o acoso cibernético es una nueva forma de acoso desconocida para la mayoría de los padres. Una encuesta realizada a 31 chicos de un instituto escolar trujillano, cuyas edades oscilan entre los 15 y 17 años arrojó que el 70,9% (22) asegura que les han tomado fotografías distraídos en clase y las han subido a sus perfiles con descripciones avergonzantes y el 82,8 % (29) afirmó no tiene a sus padres agregados en sus redes. Por otra parte de 35 progenitores entrevistados 30 es decir un 85,7% exponen que sus hijos no sufren de acoso y un 80% (28) alega tener a sus hijos en su lista de amigos en facebook, instagram y otros medios de comunicación tecnológicos.
Luisa (nombre
ficticio) llegó hasta la coordinación de su colegio cabizbaja y con lágrimas aun bajando por sus mejillas, cuando la profesora la hizo pasar
le preguntó alarmada que le sucedía, apenada y con la voz entrecortada le contó
que en Facebook había una foto suya que había sido compartida más de 50 veces ,donde
le llamaban “gorda y fea “desde ese momento se había convertido en la burla de
sus compañeros, casi nadie le hablaba y a su mensajería privada solo llegaban
insultos y más fotos denigrantes.
La constante falta de supervisión de los representantes a las cuentas de las redes sociales de sus hijos si favorece la exposición de los jóvenes al acoso cibernético, ya que desconocen los constantes problemas que el adolescente debe afrontar: burlas, humillaciones e incluso la creación de perfiles falsos con información humillante acerca de ellos. La profesora Yajaira Barreto, coordinadora académica explicó como en reiteradas ocasiones cuando se presentan estos problemas los padres no tienen idea de cómo ayudar a su hijo pues no revisan sus publicaciones, ni perfiles y les dan mucha “libertad”
Las redes sociales constituyen una nueva dimensión de interacción acerca de la cual los padres no se encuentran totalmente informados, el ciberbullying es entonces una nueva forma de acoso desconocida para la mayoría de los representantes En una encuesta realizada a 31 chicos de un instituto escolar trujillano, cuyas edades oscilan entre los 15 y 17 años arrojó que el 70,9% (22) asegura que les han tomado fotografías cuando están distraídos en clase y las han subido a sus perfiles con descripciones avergonzantes y el 82,8 % (29) afirmó no tiene a sus padres agregados en sus redes. Por otra parte de 35 progenitores entrevistados 30 es decir un 85,7% exponen que sus hijos no sufren de acoso y un 80% (28) alega tener a sus hijos en su lista de amigos en facebook, instagram y otros medios de comunicación tecnológicos.
En la institución, este año en más de 3 ocasiones se han
descubierto situaciones donde los alumnos sufren de acoso por medio de las
redes sociales. Hernández Solano, psicóloga y autora del libro: El
Ciberbullying, Un Problema de Acoso Escolar, define este como el empleo de cualquiera de las posibilidades de uso de las
nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para hostigar con
ensañamiento a una víctima. La población más vulnerable son los jóvenes con edades
comprendidas entre los 10 y 20 años, casi todos reconocen que su ordenador o
móvil les roba horas al sueño y al estudio; un 96,7% (30) de los estudiantes
admitió que se la pasa revisando todo el
día sus redes sociales.
La violencia no es algo nuevo, ha existido desde siempre, aunque las formas de materialización de la misma han ido evolucionando con el tiempo, ideando nuevas formas de llevarla a cabo y sirviéndose de las posibilidades o los mecanismos que los avances tecnológicos les brinda. El sociólogo y profesor adscrito al área de ciencias sociales del NURR; Alfredo Castro, explica que en las redes sociales las personas suelen sentirse menos cohibidas para demostrar comportamientos que muy difícilmente desarrollarían en la vida real, es decir, que en Internet se sienten más libres para expresar y desarrollar cualidades de su personalidad que se mantienen ocultas o que simplemente no pueden materializar en la vida cotidiana.
Así mismo Castro hace referencia a años anteriores como el 2007 donde en España se registró una ola de suicidios cuya causa principal se adjudicaba al acoso constante que recibían esos individuos por parte de sus compañeros de clase. “Si esto ocurre en la adolescencia el proceso es particularmente crítico, y socio-lógicamente hablando es preocupante debido a la acentuada difusión propagación de conexiones a Internet, además si a esto se le agrega fragilidad y falta de presencia paterna las consecuencias serán graves” explicó.
Rasgos alarmantes
Hernández, también ha realizado estudios acerca del ciberbullying donde lo identifica como una forma de acoso indirecto y no presencial el agresor no tiene contacto directo con la víctima no ve su cara, sus ojos , su dolor y pena, enfatiza la Doctora, que el obtiene satisfacción imaginando el dolor causado al otro.
La psicóloga Lany
Materano que actualmente trabaja en la coordinación de Defensa del Instituto
Autónomo Consejo de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del
estado Carabobo, señala que los acosadores por lo general son personas que
tienen un bajo rendimiento escolar, además suelen ser agresivos, impulsivos y
su ira aumenta con facilidad.
Mientras que la
víctima, explica Materano, es sumisa,
con un nivel bajo de autoestima o inseguras, aisladas y que al ser
identificadas por el agresor se convierten en el blanco perfecto. Y es aquí,
donde la psicóloga hace mucho énfasis, “ocurre que el victimario puede hacerle
creer que es su amigo y luego usarlo, para tomarle fotografías o publicar
anécdotas vergonzosas”
Descuido Peligroso
A pesar que un 85,7% (30) de 35 padres usan las redes sociales, solo un 8,5% (3), la revisa dos veces al día el porcentaje restante solo lo hace una o tres veces al mes o menos. Esto indica que es prácticamente imposible que supervisen a sus hijos en sus cuentas, además la psicóloga de la institución Oriana Carmona explica, que actualmente los adolescentes bloquean a sus padres las publicaciones por las cuales sepan que podrían llamarles la atención, además cuando sufren de acoso no lo expresan por miedo a ser castigados y sufrir alejamiento del internet.
Los padres, según Álvaro Bilbao, autor del libro El Cerebro del Niño, son una pieza fundamental en estas circunstancias, “la era digital nos consume y la libertad que el internet otorga no tiene límites, una vez que una foto sea publicada o un comentario ofensivo sea compartido el daño puede ser irreversible”. Sin el acompañamiento de un adulto, un joven se siente abandonado, solo y profundiza el rechazo, obteniendo como consecuencia depresión, autoflagelaciones (heridas, cortes) o el suicidio.
Desde el mundo de la psicología no es solamente la baja autoestima el resultado del acoso, sino también la depresión y “aún más grave” afirma Materano, es la somatización de enfermedades como mecanismo de defensa para evitar ir al lugar a donde son agredidos.
¿Controlar o Supervisar?
“No controlo ni superviso, lo mejor es acompañar”, explica la psicóloga. Si a un adolescente que atraviesa una etapa de rebeldía se le habla de control o supervisión, el evitara realizar determinadas acciones, se sentirá cohibido y vigilado, por ende no tendrá resultado alguno el papel del representante.
Materano, añade que la mejor forma de abordar es el acompañamiento cuando realiza una publicación, o crear un hábito donde al menos una vez a la semana puedan publicar juntos, así supervisan que hace su hijo en el mundo de las redes.
Lo ideal es que al
momento de que un joven se le permite acceso a un equipo androide, por ejemplo,
para comunicarse es establecer que puede revisarse lo que el realice en
cualquier momento, pero de una manera tranquila. Construir lazos de confianza,
la comunicación y educación en el hogar son una de las herramientas más
eficaces en estos casos con el objetivo claro de que los jóvenes usen
adecuadamente sus redes sociales y no permitan que nadie dañe su integridad.
Sí,
es un delito
En Venezuela existe La ley Contra los Delitos Informáticos cuyo objetivo es la prevención y sanción de cualquier delito que se realice usando la tecnología y atentando contra otro individuo.
Es específicamente
el artículo 20 del capítulo II, donde se hace referencia a la violación de la
privacidad o de cualquier información de
carácter personal sin el
consentimiento de su dueño.
La pena puede ser
prisión de 2 a 5 años y una multa de 200 a 600 unidades tributarias. Es este un
camino legal al cual pueden acudir los afectados, que no están solos y que
reciben también el apoyo del Estado.

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